En los últimos años la cultura popular se ha interesado en el científico húngaro Nikola Tesla, conocido entre otras cosas por haber poseído de una mente brillante, una personalidad excéntrica y por haber desarrollado un motor de corriente alterna, aparato que le dio pie para proponer la corriente alterna como alternativa a la corriente continua, una propuesta que le generó una amarga discusión con un antiguo socio, Thomas Alba Edison. A finales del siglo XIX la corriente alterna y la continua generaban tanta competencia como ahora lo hace el sistema IOS y el Android en los Smartphones.

Para promover su negocio y atacar a Tesla, Alba Edison utilizó formas que actualmente consideramos inmorales y emprendió una campaña contra la corriente alterna, para ello incluso electrocutó un elefante ante un público horrorizado.

Se rumora que ambos genios fueron considerados para ser galardonados para el premio Nobel de 1912, pero Tesla rehusó el premio, ya que no quería tener ninguna vinculación con Edison.

La personalidad de Tesla se hizo más excéntrica durante la vejez, criaba palomas y comenzó una serie de experimentos un tanto descabellados y secretos que cuando murió generó mucha especulación, sobre todo por la restricción que puso el gobierno de Estados Unidos a través del FBI a sus escritos científicos, posteriormente los documentos de Tesla fueron entregados a sus familiares y hoy se encuentran en el Museo de Nicolás Tesla en Belgrado, Serbia.

La fascinación actual que tiene la cultura popular por Tesla, tiene poco que ver con su aporte a la ciencia, en realidad dice mucho sobre nuestra sociedad actual y los valores y visiones del mundo que algunos grupos poseen.

Algunos ven el pleito que Tesla con Edison, como el enfrentamiento de un científico contra un poder económico, una batalla de un David contra un sistema económico inmoral , personificado en la figura de Edison.

El secuestro de sus documentos que hizo el FBI una vez muerto Tesla, da pie para diversas teorías de la conspiración. Estas teorías que no son más que visiones alternativas de la realidad viven hoy su época dorada. En estos tiempos, todo es conspiración, desde ataques terroristas hasta exploración espacial.

A Tesla se le responsabiliza de una serie de inventos que nunca hizo, así también de propuestas un tanto descabelladas, como el rayo de energía antiaérea y una cámara para fotografiar pensamientos.  Pero tuvo muchos inventos que son parte de nuestra vida cotidiana, como las lámparas fluorescentes, el control remoto y participó en la invención de la radio.

Lamentablemente mucho de lo que hoy se dice de este gran hombre, quien dejó casi 300 patentes en 26 diferentes países y que en algún momento fue la personificación de la caricatura de un científico excéntrico está basada en una gran dosis de pseudociencia y conspiración.

Publicación original en La Prensa Gráfica 16 noviembre 2013.

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